Los límites de mostrar

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No puedo defender el manido “una imagen vale más que mil palabras” y no pensar que, sobre todo en el periodismo, la mejor manera de seguir ejerciendo como “perros guardianes de la sociedad” es enseñándole a ésta lo que ocurre dentro de sí misma. El documento gráfico es imprescindible para ello. Pero con límites, no todo vale.

El eterno debate que tantas clases de ética y deontología profesional ocupa en las facultades y que sobrevuela siempre el cargado ambiente de las redacciones, volvió a cobrar vida estos días con la publicación de la terrible foto del niño Sirio ahogado en la playa turca.

La imagen era necesaria. Semanas y semanas hablando en los medios del drama de los refugiados y hemos tenido que VER esta instantánea para tomar conciencia de lo que realmente estaba pasando. O nos desgarran por dentro o parece ser que no nos enteramos. Pero ahora que ya la hemos convertido casi en símbolo, ¿es necesario seguir propagándola en las redes sociales?, ¿retwittearla hasta la saciedad?, ¿sacarla a 5 columnas en la portada de un periódico? Luego nos llaman morbosos y sensacionalistas… ¿Darla un poco más pequeña, aunque sólo sea por el respeto a la dignidad y el dolor, no nos habría revuelto igual las entrañas?

Hay fotos obligatorias de hacer, pero una vez “revelado el carrete” debe valorarse a conciencia el uso que de ellas se va a hacer. Sin duda no es una decisión fácil ni mucho menos aleatoria. Implica la reflexión y el debate profundo de los periodistas y resulta muy interesante ver la variedad de sensibilidades que entran en juego. Este vídeo es un buen ejemplo de ello.

El consenso es más que difícil e improbable. Opiniones de diferentes profesionales de los medios fueron recogidas en este riguroso artículo de la revista Jot Down. Sin bien la mayoría de ellos se muestran partidarios de sacar a la luz todo lo posible, no puedo dejar de estar en desacuerdo con el “ante la duda, publicar”. Hay imágenes que realmente no añaden ningún valor informativo. ¿Necesitamos ver los cadáveres de un accidente para hacernos idea de su magnitud?

Creo en la imagen como arma de denuncia ante situaciones que pueden despertar a la sociedad, pero no en su utilización gratuita y morbosa. Si no respetamos unos mínimos límites, lo único que estaremos haciendo es contribuir al descrédito de la profesión periodística.

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