Sobre la realidad en Instagram

Si hablamos de fotografía, el fenómeno Instagram merece un capítulo aparte. Pero siempre que he intentado abordar el tema con un mínimo de profundidad frente al ordenador o el iPad, he acabado rendida a los encantos del scroll infinito de la red social inspiracional por excelencia.

De entre las muchas cuentas que sigo, ayer por la noche me llamó la atención la última imagen de Essena Oneill, cuyas fotos pasaban todos los días ante mí sin pena ni gloria. Otra monada más con tipazo y aparente vida idílica que discurre entre la playa, el bikini y la preparación del desayuno… Tras leer el texto que la acompañaba me enganché a su historia.

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Básicamente viene a decir que se planta. Que el perfil con más de 550.000 seguidores que alimentaba todos los días compulsivamente la ha consumido. Tras darse cuenta de que había pasado la mayor parte de su adolescencia scrolleando y posteando, buscando el éxito y la aprobación en el like, decidió eliminar casi 2.000 fotos que no mostraban ningún propósito real, que no hacían más que contribuir a difundir una vida artificial. Después comenzó a editar los textos de las 100 imágenes que salvó de la quema, para contar lo que de verdad había detrás de ellas. Lo que revela no tiene ningún desperdicio…

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La aparentemente preciosa piel de Essena sufre un serio problema de acné contra el que lleva años luchando y que ella misma ha confesado ocultar a base de maquillaje, filtros y Photoshop.

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Si a alguien le quedaba alguna duda; las marcas pagan a las “influencers” por cada producto que ellas muestran, poco de lo que enseñan suele ser casual. Essena recibió 400 dólares por ponerse este vestido de rayas y lucirlo ante sus seguidores. Hasta el té que bebe por las mañanas está patrocinado.

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¿Frustrada con tu armario cuando ves a la instagramer de turno estrenar conjunto todos los días? Oneill nos habla de prendas con las que se fotografiaba que jamás sacó a la calle, de dietas restrictivas para poder entrar en ellas y de un bucle consumista en el que es muy difícil no caer cuando constantemente eres bombardeado con chicas felices rodeadas de cosas que DEBES tener.

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Más de 100 tomas y gritos con su hermana/fotógrafa hasta conseguir la foto perfecta… ¿Merece la pena?
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La gente no suele buscar la perfección en los demás. Todos nos sentimos atraídos por los intereses compartidos, los problemas y la energía vital de un individuo, no por su imagen perfecta.

Essena promete más información #behindtheimage en su próxima web, que por lo que parece aún está en construcción. ¿Somos mal pensados e intuimos detrás una jugada maestra de marketing o nos creemos estar realmente ante una chica valiente que se ha revelado a este sistema?

Personalmente creo, apoyo y comparto todas sus reflexiones acerca de la sociedad adicta a redes sociales, obsesionada con la apariencia e hipersexualizada en la que vivimos. Y en su intención de empezar a vivir (y no mostrar) su vida, de preocuparse más por pasárselo bien que en que la foto quede bien. De gastar menos energía, tiempo y dinero en la autopromoción, la autocomplacencia, en aparentar, en los “mirar lo que estoy haciendo” y apostar por la desconexión, la formación y la realidad que hay más allá de un selfie. De pasar más tiempo con su familia y amigos que con sus followers. De dejar de compararse con los demás y buscar la aprobación externa a toda costa.

Intenciones que si queremos podemos aplicarnos a pequeña escala. Por qué a fin de cuentas nuestra “propia escala” es la única que debería importarnos.

2 Comments

  1. Wow!! Poca gente se atrevería a romper con toda esta farsa de Instagram…Nos hemos metido tanto en esta bola de falsedad que ya no somos los mismos. Lo comparto en Twitter porque es necesario que esto llegue a más personas :)

    1. Gracias!!! :) Estamos de acuerdo en la importancia de saber cuánto hay de realidad en lo que vemos todos los días. Y en las frustraciones e insatisfacciones que estos comportamientos generan… Tanto en los protagonistas por aparentarlo como en “el público” por intentar alcanzarlo.

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