Matar al autor

Volando bajo. Obra de Pablo Ortiz Monasterio.

No me gusta ser protagonista. De nada. Ni de las fotos, ni de las conversaciones, ni siquiera de este post que ya me resulta incómodo por la mera forma de iniciarlo. Me psicoanalizo, pero para mí misma. Tengo opiniones, pero para los míos. Por eso creo que la fotografía es el refugio perfecto para los introvertidos. Parapetados detrás de una cámara no nos puede pasar nada… Salvo que nos roben nuestras imágenes.

Una de mis favoritas. Matt Damon y Ben Affleck. Imposible encontrar el tercer nombre… Habría alguien más con ellos aparte de la cámara, ¿no?

Pinterest, Instagram, Tumblr… Avivan nuestras mentes pero se cargan la del autor. De él nada queda mas que la foto que ni siquiera ya le pertenece. Yo misma lo he hecho muchas veces; borrar de un plumazo las minudeces de la autoría. El tema da de largo pera reflexionar… No es una cuestión de dinero, ni de fama. Se trata de la infravaloración de un arte y de su creador. De borrarle de la historia que él mismo ha creado. De disparar a quemarropa sobre su visión.

Supongo que pasará en otros muchos gremios, pero en ninguno se desdibuja tanto a la persona de la que la idea nació. Y es que la gente se rompe la cabeza para escribir libros bonitos, pero también hay muchos que rompen la cámara para contar lo que pasó.

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