Bruselas a través de mi iPhone

Siempre que voy de viaje y empiezo a preparar la maleta me surge el mismo dilema… ¿¿¿Me llevo la cámara??? La respuesta en caliente suele ser un rotundo sí. Pero sinceramente, hay veces que viajar con una réflex es un auténtico incordio. Ya no sólo por cargar con el peso del equipo sino también por la de veces que me he descolgado del grupo mientras seguía peleándome con el ISO y el encuadre. Uno vuelve y se ha perdido media conversación, le llaman “pesado” por todos los frentes y le ponen carita rancia en el siguiente retrato que les haces a todos juntos….